domingo, 19 de mayo de 2013

Hambre y sed




El día que cada vez que llueva caigan brillantes, diamantes o pepitas de oro, todos seremos ricos.

 

Pero nos moriremos de hambre y de sed.

¿Por qué los que ahora son ricos o poderosos dejan que otros mueran de hambre y de sed?
(A. S. Pérez)

jueves, 9 de mayo de 2013

El horo de la juicia finil




Llegó un día no muy lejano en el que los hombres y las mujeres cada vez se llevaban peor y se fueron separando poco a poco…

Hubo una inevitable guerra de géneros y surgieron los renovadores gaycilistas y las renovadoras lesbilistas.

Cambió la vida de sexo y para los gaycilistas la Tierra fue el Tierro. El agua, el aguo. la risa, el riso. Las estrellas, los estrellos. La Luna, el Luno. Las monjas, los monjos. Las setas, los setos. Las tetas, los tetos... 

Las ropas, los ropos. Las avispas, los obispos. Las ranas, los ranos. Las ollas, los ollos. Las cucharas, los cucharos. Las cabras, los cabros. Las vacas, los vacos. Las mariposas, los mariposos. Las bandejas, los bandejas. Las alas, los alos. La Vía láctea, el Vío Lácteo. La armónica, el armónico. La flauta, el flauto. La cara, el caro. La oreja el orejo y a la vieja le llamaron viejo.

Por su lado las lesbilistas también hicieron cambios…

El mar, la mar. El cielo, la ciela, la nube, el nubo. El árbol, la árbal. El caracol, la caracal. El lago, la laga. El hombre, la hombra. El adiós, la adiás. El sol, la sal. El coche, la cocha. El bocadillo, la bocadilla. El ron, la ran. El barro, la barra. El dedo, la deda. El atún, la atán y el salmón, la salmán. El bien, la bian y el mal, la mal, como el violín, el violán, aunque aceptaban también la violona, como del piano, la piana y no la piona…

El pito, la pita. El pelo, la pela. El pie, la pia. El obispo, la obispa, el gallo, la galla. El pollo, la polla. El café, la cafá. El sillón, sillán. El ojo, la oja. El calor, la calar. El cuadro, la cuadra. El autobús, la autobás. El vino, la vina. El seno, la sena. El horizonte, la horizonta y los puntos cardinales, las puntas cardinalas, siendo el norte, la norta, el este la esta, el oeste la oesta y el sur la sar. Hasta los cigarros fueron cigarras…

El ahora que fue la ahora y el nunca, que fue la nunca, no pudieron cambiar como el después, que fue la despuás. Y el oro sirvió para rezar, porque fue la ora. El minuto fue aprovechado para apuntar, porque fue la minuta.
Alguien fue a comprar y pidió… “Póngame una kila de tomatas, una polla bian granda, una cartona de huevas, una melán, una kila de plátanas, cuatra barras de pana y me dice qua la deba, par favar…”

- “Son doza euras con veinta y la regala la perejila.”

De pronto entraron unos ladrones a robar…

“¡Toda la munda a la suela, coña o las pega una tira! ¡Dema toda la dinera o la mata ahora misma!”

-No, par favar, señar delincuenta, por la amar de Dias… que tenga marida e hijas y sola vine a por una polla para hacerla en la horna para comar con unas guisantas y lleva prisa que mi marida viena a las das en punta que ha ida a la para par si la sala alguna trabaja.

“¿Pera no ma reconozas…? Soy ya, tu marida, la Manola, que para hacer tiempa he venida a hacer una atraca disfrazada con la antifaza y con esta revólvar de jugueta que parece de verdad y da mieda verla…

- ¡Ahhh, menas mal…! Casi ma da una infarta, tenga la corazona a ciena, que pareza que sa ma va a salar de la pecha. Otra vez ma avisas por la moval para que no ta descubran y tengas que ir a la prisián coma si fueras una vulgara delincuenta o una choriza…

“Cierta, tienes toda la razona. ¿quién ta mandaba comprar polla si yo no quiera comar polla? Yo quiera una calda con fideas, una fileta y una par de huevas fritas Ahora tenemas que cargarnas a la de la tienda y hazar desaparezar la cadáver…

- Y diga ya… ¿No será mejar que la digas que no es una atraca y que era una broma que ma estabas gastanda porca falta menas de una aña para la día de las inocentas…?

“Mejar será, pero la dinera no sa la devuelva que ma hace mucha falta para pagar la reciba de la hipoteca que nos viene a la final de la mas o primeras de junia.”

- Bian dicha Manola, nos llevamas la recaudacián y que la den por donda amargan las pepinas. Vámonas a la pisa que ahora mismo te prepara la almuerza con la polla, las tomatas, las guisantas y las huevas fritas con aceita de oliva, que están más buenas que con la de girasal, que ta vas a chupar las dadas. Y de postra, plátanas que de la que se coma, se cría, que falta ta haza, que cuanda hazas pipí, te mojas las testiculas de la chiquitita que la tienas. Por eso de siempra ta han llamada “bípoda”.

“Y a ti ta han llamada la cerveza cera cera, par la de sin tética, par la de sin bólicas y par la de sin cúlica, que eras más fea que una pecada y ta vas tiranda pedas par todas partes…”.

- ¿Y tú con tus eructas, tus ronquidas, que huelas pesta porque ta duchas cada cuatra mesas y las zapatas ta huelan a podrida y ta cambias las calcetinas y las calzoncillas cada das o tras añas marraneta?

Y así siguió su curso en un mundo donde las discusiones eran contínuas, con hombres sometidos a las mujeres y en el otro bando mujeres sometidas a los hombres, hasta que un buen día un ser superior asexual les dijo a todos de una vez acercándose a sus oídos…

¡Viyi li qui mi hibíis liidi, ni si is puidi dijir silis ni in sili miminti. Mi tiníis quinsidi yi y al finil, mi viy i tinir qui infidir michi quin visitris…!

Eso les hizo a todos recapacitar y llegaron a un acuerdo de paz en el que todos los hombres y mujeres tiraron para siempre a la “a”, a la “e”, a la “o” y a la “u”, quedándose solamente con la “i”.

Disdi intincis, fiirin tidis michi mís filicis piri siimpri.

Fin di isti hipitítiqui riliti qi ispiri qi is hiyi guistidi.

Silidis quiirdiilis i tidis mis lictiris y imigis.

(A. S. Pérez)