
Tras una etapa en la cual no me apetecía hablar de cuestiones que crean discordia o distintas opiniones, retomo el tema sobre las mal entendidas formas que se emplean para dañar a uno u otro partido político y sus simpatizantes.
Pero antes, para entender en que me apoyo, me gustaría dar una pequeña introducción sobre lo que para mi, ha sido en parte, todos los años que durante mi vida, han ido acompañando a los acontecimientos, antes y después del Franquismo y la llegada de la democracia española.
En España, aunque se vivía con los ojos cerrados durante el franquismo, nadie era capaz de estar abiertamente en contra del régimen, porque entre otras cosas se jugaba el ir a la cárcel y probablemente con más de alguna paliza como poco.
Pero no era el sentir general, todo el mundo vivía como podía y quería, pero eso sí, sin salirse del tiesto. (Algunos sólo se quedarán con esta frase y la anterior...)
Había más seguridad ciudadana, menos robos, menos crímenes, menos productos, menos necesidades en nuestras vidas. Pero también había menos libertad de expresión, menos libertad de sexo, de religión, de opinión...
Menos derechos para la mujer o casi ninguno y menos libertad en los medios de comunicación, que debían pasar por la censura y escribir sólo aquello que la dictadura permitía, como pasa hoy día en Cuba o en Marruecos, en donde la prensa, la radio, la televisión e incluso internet, están manipuladas y dirigidas a no entorpecer los fines de censura que persiguen y consiguen.
Pero aún así, Franco era idolatrado y querido. De hecho y para muestra, sus apariciones eran bien recibidas e incluso cuando su muerte, cientos de miles de personas pasaron para rendir un último homenaje para quien fue su caudillo.
La transición fue delicada y el Rey Don Juan Carlos, supo dar los pasos necesarios para que ésta se llevara a cabo de tal forma, que poco a poco la sociedad española, se fuera adaptando a la nueva etapa que le tocaba vivir a la nueva España.
Para ello contó como tenía que ser, con los de antes y con los de después, con los que estaban dentro y con los que estaban fuera en el exilio.
Supo manejar a todos y mover los hilos de tal forma, en la que nadie se pudiera sentir desplazado, derrotado, hundido o apartado del nuevo proyecto que se avecinaba. Porque lo tenía fácil. Para él hubiera sido muy sencillo seguir los pasos de Franco y continuar con una monarquía absoluta sin aperturismos, como en Marruecos y en la que no tendrían cabida ni los exiliados, ni los contrarios al régimen franquista. Pero por suerte para España no lo hizo.
Hizo lo que más riesgo le suponía, el dar paso a la democracia y asentar las bases bajo su mandato, promulgando y sancionando incluso la Constitución, la cual, ha de acatar y respetar como Rey.
Supo rodearse de los mejores políticos de dentro y de fuera, se ganó el apoyo de los militares y de todos los influyentes y garantizó la soberanía, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
El mundo estaba pendiente de España y de la actitud de los españoles, pero el Rey Juan Carlos, supo ganarse el apoyo incondicional y la confianza de todos.
Pero antes, para entender en que me apoyo, me gustaría dar una pequeña introducción sobre lo que para mi, ha sido en parte, todos los años que durante mi vida, han ido acompañando a los acontecimientos, antes y después del Franquismo y la llegada de la democracia española.
En España, aunque se vivía con los ojos cerrados durante el franquismo, nadie era capaz de estar abiertamente en contra del régimen, porque entre otras cosas se jugaba el ir a la cárcel y probablemente con más de alguna paliza como poco.
Pero no era el sentir general, todo el mundo vivía como podía y quería, pero eso sí, sin salirse del tiesto. (Algunos sólo se quedarán con esta frase y la anterior...)
Había más seguridad ciudadana, menos robos, menos crímenes, menos productos, menos necesidades en nuestras vidas. Pero también había menos libertad de expresión, menos libertad de sexo, de religión, de opinión...
Menos derechos para la mujer o casi ninguno y menos libertad en los medios de comunicación, que debían pasar por la censura y escribir sólo aquello que la dictadura permitía, como pasa hoy día en Cuba o en Marruecos, en donde la prensa, la radio, la televisión e incluso internet, están manipuladas y dirigidas a no entorpecer los fines de censura que persiguen y consiguen.
Pero aún así, Franco era idolatrado y querido. De hecho y para muestra, sus apariciones eran bien recibidas e incluso cuando su muerte, cientos de miles de personas pasaron para rendir un último homenaje para quien fue su caudillo.
La transición fue delicada y el Rey Don Juan Carlos, supo dar los pasos necesarios para que ésta se llevara a cabo de tal forma, que poco a poco la sociedad española, se fuera adaptando a la nueva etapa que le tocaba vivir a la nueva España.
Para ello contó como tenía que ser, con los de antes y con los de después, con los que estaban dentro y con los que estaban fuera en el exilio.
Supo manejar a todos y mover los hilos de tal forma, en la que nadie se pudiera sentir desplazado, derrotado, hundido o apartado del nuevo proyecto que se avecinaba. Porque lo tenía fácil. Para él hubiera sido muy sencillo seguir los pasos de Franco y continuar con una monarquía absoluta sin aperturismos, como en Marruecos y en la que no tendrían cabida ni los exiliados, ni los contrarios al régimen franquista. Pero por suerte para España no lo hizo.
Hizo lo que más riesgo le suponía, el dar paso a la democracia y asentar las bases bajo su mandato, promulgando y sancionando incluso la Constitución, la cual, ha de acatar y respetar como Rey.
Supo rodearse de los mejores políticos de dentro y de fuera, se ganó el apoyo de los militares y de todos los influyentes y garantizó la soberanía, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
El mundo estaba pendiente de España y de la actitud de los españoles, pero el Rey Juan Carlos, supo ganarse el apoyo incondicional y la confianza de todos.
Lo importante y lo más grande de todo esto, es que se dio cabida a todos y todos pudieron elegir posteriormente por su ideología, qué partido político le era más afín y a quien votar libremente en las próximas elecciones.
Una amplia mayoría y ante el gran cambio, se decidieron por los partidos de centro, como UCD (donde se encontraban muchos que vivían en España y apoyaron a Franco).
Otros se decidieron por AP (donde se encontraban muchos que vivían en España y apoyaron a Franco).
Otros se decidieron por el PSOE (donde se encontraban muchos que vivían en España y apoyaron a Franco).
Otros por el PC (donde se encontraban muchos que vivían en España y apoyaron a Franco).
Y por último, otros, siguieron el camino del extremismo de izquierda o derecha (los menos) y hoy día continúan ahí, en esos extremos y con esas tendencias.
Vengo a decir esto, porque que sepamos, todo el mundo tuvo su sitio y todo el mundo tuvo según sus ideas, un partido al que seguir.
Y unos venían del antiguo régimen y se pasaron a uno u otro partido libremente, al igual que los que estaban en el exilio, pudieron hacerlo.
También decía todo esto porque quería dejar claro, que todos aquellos que convivieron durante el franquismo en España, no son franquistas ni son fascistas, pues en la España de la dictadura, habían ciudadanos con tendencias Franquistas o incluso fascistas, que son los menos y hoy día puede que se encuentren en partidos de ultra derecha.
Habían republicanos, dentro y fuera de España, que unos se afiliaron en su día al partido comunista o al PSOE, yéndose los más radicales a partidos de ultra izquierda, pero como en el caso anterior, éstos fueron los menos.
También habían bandas armadas como el GRAPO o ETA, que parecía que estaban en contra del régimen franquista y lo que estaban es en contra de todo el mundo.
Por todo esto, es incomprensible, que después de treinta y tantos años, sigan nuestros políticos y nuestros propios conciudadanos, con descalificaciones peyorativas a los militantes y simpatizantes de los partidos de derecha, centro o izquierda, pues la ideología de todos ellos, nada tiene que ver con lo anterior.
Aunque en su momento se contara con la ayuda y colaboración de políticos que incluso fueron ministros de Franco, porque eran eso, políticos que ayudaban a gobernar un país y que después, ayudaron igualmente en la transición sin crear un vacío que tal vez hubiera producido consecuencias desastrosas.
Y esto que pasó, en la que los que procedían del franquismo, se fueron a partidos de derecha, de centro o de izquierda, también hubieron otros que siendo republicanos y antiguos comunistas, se integraron en partidos de izquierda, de centro y de derecha.
Y esa es la grandeza de la democracia, el poder decidir libremente tú mismo a quien le quieres dar tu confianza, aunque a veces, muchos nos arrepintamos de habérsela dado a uno u otro porque no era lo que nos esperábamos.
Por todo esto y como materia importante, justo sería que desapareciera el odio entre militantes de uno u otro partido, ya que de lo que hubo, ya nada queda y todo intento de mezclar fachas y rojos con la política actual es simplemente la impotencia de uno y otro de no haber ganado o ser el único partido, pero eso es malo, porque en una dictadura y con la dictadura amigos, perdemos y perdimos todos.
Európides